Jornada Ciudadanía Conectada

viernes, 5 de noviembre de 2010

'El límite entre privacidad y protección que pongan los padres debe ser variable'

Jorge Flores, director de PantallasAmigas (Foto: Eroski - Consumer)

La Revista Consumer acaba de publicar una entrevista con el fundador de PantallasAmigas, Jorge Flores Sigue al director de PantallasAmigas en Twitter. Extraemos algunas de sus declaraciones:


Por ejemplo en un caso de sexting que descubre casualmente una madre viendo el teléfono de su hija, la madre no puede decirle que ha accedido a su teléfono sin su permiso, pero está en su deber advertirle sobre el peligro del envío de esas imágenes porque podría hallarse ante un caso de corrupción de menores. La madre debería intentar que la hija confesara que algo le está pasando, que está sufriendo un acoso. Con este fin le recomendaría a la madre que accediera a unas páginas donde aparecen chicos y chicas que han sufrido acosos y que las vieran juntas. Si esta chica ve lo que puede llegar a pasarle es posible que pida ayuda antes. Si, aun así no habla, entonces los padres deben hacer una consulta con la policía y guardar las pruebas.


La barrera entre respetar la privacidad del menor y las medidas que se deben tomar para desarrollar ese control por parte de los progenitores no existe como tal, es muy difícil. Los menores son sujetos de todos los derechos pero los padres y madres tienen a su vez el deber de protección. Esa barrera debería ser móvil o variable en función de cómo sea el propio menor, de su edad y de si ha detectado algún indicio de que pueda sufrir un problema. En principio no hay por qué estar obsesionados pero sí supervisar sus prácticas.

En esta supervisión ayuda el lugar en el que esté colocado el ordenador en casa. Es conveniente, sobre todo cuando los hijos son pequeños, que el ordenador se encuentre situado en una zona común del hogar. Esto no significa que los padres puedan espiar, solo que vayan a supervisar. Se trata de asegurarse de que a las tres de la mañana el menor no esté chateando. Es una ayuda. No podemos permitir que el ordenador sea un gueto más en el entorno familiar, que bastantes hay ya.

(...)
Las redes sociales online no han aportado nuevos riesgos. Internet es una red social, y una red social es un subconjunto de Internet a medida, con tus contenidos y tus contactos. No aporta nada nuevo en cuanto a riesgos que no existieran en Internet salvo el de la privacidad como riesgo en sí mismo y como factor que puede potenciar otros riesgos. Es como una verbena: hay más peleas y hay más amores. El problema es que muchas veces tu privacidad depende demasiado de otras personas, por eso decimos que es una cuestión de control de datos personales pero también de control personal de los datos, propios y ajenos. De repente, me puedo ver etiquetado en una foto "sin comerlo ni beberlo". Eso es muy duro, sobre todo para los menores.

Se trata de que los jóvenes sepan con exactitud el efecto de las acciones que realizan, qué supone estar etiquetado, quién puede llegar a ver esas etiquetas... Cuando una persona sube una imagen solo piensa en el público objetivo, sus amigos, pero no en que esa imagen más adelante pueda ser insatisfactoria porque haya cambiado de novio, o porque haya llegado a manos de personas con malas intenciones. Hay que pensar que cuando se publica una imagen ya nunca se recupera.


Fuente: Revista Consumer

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